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MI CAMINO A LA MATERNIDAD (Capítulo 5)

RESULTADO DEL TEST

Y poco a poco, empecé a girar la cabeza para ver el resultado y de repente, empezó a aparecer la rayita, cada vez más intensa, hasta que se quedó dibujada de un color fuerte que ya no desaparecía. Yo lo miraba y miraba el reloj, para ver si ya habían pasado más de 5 minutos. Y así, estuve como media hora jajaja.

No podía creerlo, la raya no desaparecía, seguía igual de intensa, así que sin duda, este si era todo un positivo de verdad. Porque además ya eran 3 días de retraso en la regla, así que había cantidad suficiente de hormonas que lo pudieran demostrar.

Así que toda nerviosa y emocionada, llamé a mi pareja y le dije con voz muy seria «bueno, ya me he vuelto a hacer el test», a lo que contestó «¿y nada no, que es negativo verdad?». Entonces le dije «pues  nada, que resulta que dice el test que vas a ser padre».

La verdad no se lo creía, después de lo que nos había pasado no queríamos ilusionarnos mucho. Pero también sentí como que necesitaba más entusiasmo. ¡¡Estaba embarazada!!

Al poco rato, llegaron mi madre y mi hermana a buscarme para hacer unas compras. Al montarme en el coche me preguntó mi madre si ya me había bajado la regla y le dije que no. Le dije «no creo que me vaya a bajar porque me he hecho un test y da positivo, ¡¡estoy embarazada!!».

Mi hermana saltó de alegría, estaba emocionada, tenía muchas ganas de ser tía y enseguida me dio la enhorabuena y un abrazo. Pero mi madre se quedó como si nada, no me felicitó y mi hermana le dijo «¿es que no piensas felicitarla?», a lo que ella respondió «espera a ver como sale la cosa, que mira la otra vez».

La verdad, sentí tristeza en ese momento, yo estaba ilusionada, es cierto que no como la primera vez porque tenía miedo por lo que pasó, pero estaba feliz porque esta vez seguía teniendo síntomas y la regla no bajaba.

Pasó la mañana y llegamos a casa de mis padres, allí estaba mi padre y le di la noticia, pero mi sorpresa fue que tampoco me felicitó, su frase fue «yo ya no me hago ilusiones que luego mira»…

Aquello me dejó bastante mal, lo que debería ser una alegría y una celebración, no pudo ser porque en la anterior salió mal. Entonces todos se dejaban llevar por el miedo y la discreción. La única que brincaba era mi hermana.

Yo entendía que todos tuvieran miedo, pues yo también lo tenía, pero me hacía sentir muy mal no poder celebrarlo como siempre había querido, como esa primera vez (brindando, con risas, música, baile, abrazos…)

Al día siguiente llamé a R.A. para contarles que el test era positivo, me felicitaron y me citaron para cuando hiciera las 6 semanas. Se me iba a hacer eterno esperar para ver que todo estuviera bien, pero así era.

Cada día que pasaba era un logro para mi, el ir al baño a orinar y no sangrar, era una tranquilidad, era comprobar que era cierto, que estaba embarazada, que esta vez si se había agarrado con fuerzas a mi útero.

Y llegó el día, allí en la sala de espera nerviosa, con el corazón a mil, mirando las parejas que allí estaban esperando (unas en tratamiento, otras embarazadas ya, otras recién empezando…), no sabía cómo ponerme, me temblaban hasta las piernas.

Por fin nos llamaron, entramos en la consulta, nos felicitaron de nuevo y me pasaron para hacerme una eco vaginal. Fue el momento más bonito de mi vida, jamás había sentido algo igual, cuando vi aquel saco pequeñito casi diminuto, ese pequeño gusanito que se veía dentro y de repente ver algo palpitar. ¡¡Ahí estaba mi bebé y su corazoncito!!

Ese día fue maravilloso, era la confirmación de que había vida en mi interior, de que por fin había llegado el milagro después de 3 años de espera. El sueño ya se estaba haciendo realidad…

Nos dijeron que todo estaba bien, que se había implantado bien y crecía a buen ritmo. Nos citaron en otras dos semanas para volverlo a ver y hacer seguimiento.

Emocionados enseñamos la ecografía a todo el mundo, era la primera que teníamos y aunque no se veía prácticamente nada, era nuestro garbancito, nuestro sueño en camino.

Fueron pasando los días y seguía mirando cada vez que iba al baño, que no hubiera sangre. Si, puede parecer una obsesión, pero es algo que preocupa mucho a las mujeres y más cuando ya lo has vivido una vez. Cada vez que me limpiaba y no había nada, era motivo de celebración para mi.

Porque aunque ya había visto su corazón latir, seguía teniendo miedo, seguía pensando que en cualquier momento me bajaba la regla, porque los síntomas eran muy parecidos y eso me ponía nerviosa.

Un día trabajando, me entró un dolor de cabeza muy fuerte, era un dolor intenso en la parte de atrás, como en la nuca. Me costaba aguantar, así que se lo comenté a mi jefa, llamamos al médico de la empresa y me dijo que me fuera a urgencias por si era una subida de tensión.

Yo, ignorante de la vida (jajaja), me fui al hospital normal, no al materno. Al llegar allí, me preguntaron lo que me pasaba, les conté lo que sentía y les dije que estaba embarazada de 7 semanas. Entonces me dijeron, que estando embarazada ya siempre tenía que ir al materno, daba igual el dolor que fuera. Así que ya aprendí para la siguiente.

Igualmente me atendieron, me hicieron analíticas incluso y al final, efectivamente era una subida de tensión. Cosa que era muy rara porque yo soy de tensión muy baja, casi siempre estoy en 9/5. Por eso también, me noté enseguida ese dolor de cabeza tan fuerte.

Nada, me dijeron que me fuera a casa a descansar y que se lo comentara al médico para que me controlaran.

Y llegó el día de la siguiente ecografía. Ya estaba de 8 semanas y esta vez me acompañaba mi madre, que cómo no, tenía que asegurarse de que contara todo lo que había pasado. Porque mi padre tiene problemas de tensión, corazón, coagulación, ha tenido ictus, un infarto al corazón, muchos trombos, etc., bueno todo debido a la falta de Proteína S.

Y resulta que, a raíz de eso, a mi hermana y a mi nos hicieron el estudio genético y también teníamos problemas con el factor 12, que influye en la coagulación y debíamos tener cuidado.

El caso, es que al entrar en la consulta, me hicieron la eco vaginal de nuevo y allí apareció mi garbancito, un poco más grande y con 4 bultos a los lados que serían semanas después, sus brazos y sus piernas. Y allí, volvimos a ver su corazón latir y mi madre se emocionó ya viendo aquello, porque ahí empezó a creérselo más y además alucinó, porque en su época no hacían ecografías y claro, no se esperaba ver al bebé así.

Cuando terminó la eco, me preguntaron cómo me encontraba y yo dije que bien. Entonces mi madre enseguida dijo «pero el otro día le subió la tensión y claro, estamos preocupados» y acto seguido, le contó todo el historial médico de mi padre jeje.

Así que me fui de allí, con la receta del Adiro para tomarla a diario. me dijo que era muy importante y que debía siempre comentar este tema genético, para tener más precaución.

Ese día, salimos de la consulta tranquilas y emocionadas, con la eco de mi garbancito en la mano, sin poder dejar de mirarla y alucinar con lo que había crecido y cambiado en dos semanas.

 

Y ahí si, fue cuando mi madre me hizo el primer regalo, que fueron unos bodys muy bonitos, para que ya tuviera su primera ropita comprada por ella.

 

Continuará en el siguiente capítulo…..

 

Si has pasado por esta situación y te sientes identificada , déjame tus comentarios en mis RRSS, me gustará saber qué te parece lo que comparto y que me cuentes tu experiencia. Te leo….

 

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